Texto para Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos

              O Unlversldsd de Lar Palmar de Gran Canaria Bibliotecii Universitaria Memoria Digital de Canarias, 2003
A lo largo de las siguientes líneas pretendemos realizar una primera
aproximación a un periodo crítico de la historia contemporánea de Cana-rias.
Los años que transcurren entre 1914 y 1918 en el Archipiélago
suponen una ruptura en la tendencia alcista que se había iniciado, con
aiubajos, en 1905. Una coyuntura con cuyo aniiisis giobai aun no conta-mos,
a pesar de las valiosas aportaciones que han supuesto las.investigaciones
de los doctores Ulises Martín y Morales Lezcano, entre otros.
Nuestro objetivo es acceder, en una lectura inicial, a unos aconteci-mientos
desarrollados durante la Primera Guerra Mundial en Canarias.
Dentro de ese periodo, especial relevancia tienen los sucesos que se desen-vuelven
en las aguas de Canarias; la crisis, el bloqueo, la presencia de
submarinos alemanes en tareas de interceptacibn de barcos aliados ... Una
madeja densa y difícil de desenredar, por la multiplicidad de ángulos de
análisis que deben ser abordados. Las fuentes que han servido de soporte a
la investigación presente son fundamentalmente de prensa, tanto de la isla
de Tenerife como de Gran Canaria, así como algunas de ámbito estatal;
fuente básica en cuanto al aporte de información, pero delicada por la
crítica documental a la que debe ser sometida.
Se trata de un primer acercamiento a un aspecto, la presencia de sub-marinos
en aguas de Canarias y sus repercusiones, que se encuentra a
674 Milagros Luis Brito
tuto de Historia y Cultura Naval, dependiente de la Armada, con sede en
Madrid, así como algunas otras de carácter político y diplomático, avan-zamos
algunos aportes de un tema tan apasionante como comprometido,
con una sóla hipótesis de partida: la presencia de submarinos en Canarias,
especialmente entre 1916 y 1917, suponen la representación gráfica del
estrangulamiento económico, consecuencia de la crisis producida por la
quiebra de los mercados internacionales.
1.- Nuevos conceptos en la Guerra
La presencia de barcos bajo múltiples banderas en Canarias desde el m
D
inicio de la Guerra es tan frecuente como lo había sido antes del desarro- E
110 de la misma, aunque la capacidad comercial operativa hubiera O
disminuido o se hubiera transformado de comercio legal en contrabando n -
=m
en tiempos de guerra. Barcos suecos, ingleses, alemanes, belgas; barcos, en O
E
fin, pertenecientes a los aliados o a las potencias centrales, como corres- E
2
pondía acoger a unos puertos, los canarios, pertenecientes política y =E
administrativamente a un estado, el español, que se había declarado neu-
3 uai. -
Resulta relativamente fácil seguirle la pista a los barcos que atracan en -
0m
nuestros puertos o merodean por aguas canarias. Su presencia correspon- E
de a las estrategias navales o comerciales trazadas por los paises bajo cuya O
bandera navegan. Sin embargo, el otro tipo de navegación que se estrena n
de manera masiva en ésta guerra, el submarino, presenta precisamente por -E
su novedad nuevos problemas a lo que ha de dársele, necesariamente, a
2
nuevas respuestas. n
0 Los perfeccionamientos técnicos que se habían añadido en los años
finales del siglo XIX y principios del xx, hacían de los submarinos unos 3
O
aparatos válidos y operativos. En la Primera Guerra Mundial encontrarían
el escenario adecuado para demostrar su capacidad como navío de comba-te
y también como instrumento de lucha contra la navegación comercial.
En 1914 existían unos 400 en servicio de la marina de todo el mundo. En
el transcurso de la guerra se revelm'a como un arma terrible contra el
tráfico marítimo.
Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos 675
de una cuadrícula asignada por el Alto Mando y permaneciendo al acecho
en superficie hasta que un barco resulta avistado en el horizonte2. A con-tinuación
se sumergía, aproximándose al enemigo hasta dentro del campo
de tiro de sus torpedos. Como quiera que éstos resultaban caros y escasos
a bordo, si el buque avistado no llevaba escolta, el ataque se realizaba en
superficie mediante cañonazos, y una vez abandonado el barco por su
tripulación se le hundía colocándole cargas de dinamita junto al casco o
cañoneándolo. Durante la guerra los submarinos operaban generalmente
solos, sin cooperación aérea ni de otro tipo.
Desde 1914 los aliados quisieron arruinar el comercio marítimo de las
potencias centrales, al objeto de destruir el fundamento de su economía.
Cuando comprobaron que la guerra no se dilucidada en una sóla batalla
optaron por la lucha en el plano económico a fin de agotar las fuentes de
aprovisionamiento, dando lugar a una crisis de subsistencia3. El comercio
marítimo desempeña un papel capital en la economía alemana; gracias a
él obtenía todas las materias primas necesarias para surtir una industria
moderna y eficaz. Por eso, una vez rotas las hostilidades los germanos
acudieron al comercio con paises neutrales, al cual estaban autorizados
por el derecho de gentes, siempre que no violaran el bloqueo ni transpor-taran
objetos de contrabando. Los ingleses tenían especial interés en
controlar los productos transportados por los paises neutrales con destino
a las potencias centrales, creando listas diversas de productos con los cua-les
no se debía comerciar por encontrarse bajo el calificativo de
"contrabando". Es en respuesta a éstos controles y violaciones del co-mercio
que Alemania opta por declarar la guerra submarina, "y todo
navío de comercio enemigo encontrado en aguas británicas sería destrui-do
sin respeto a la tripulación, a la mercancía o a los pasajeros, incluso si
provenía de un país neutral" 4. Desde 1916, pues, se utiliza el "arma
económica" de forma sistemática por los aliados, y pese a que ya en 1915
se produce el torpedeo del "Lusitania" por Alemania, será en 1916 cuan-do
su presencia se multiplique, especialmente para lanzar advertencias a
cuantos, según el almirantazgo alemán, no se ceñían a sus condiciones
para el transporte de mercancías.
A los dos años del comienzo de la guerra algunos paises neutrales ya
habían registrado variaciones de comportamiento en cuanto a no otorgar
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bloqueo, pero con más intensidad por la guerra submarina, llegando a
amenazar a Alemania con la ruptura de relaciones diplomáticas, obtenien-do
la suspensión de la misma en mayo de 1916; decisión sin virtualidad
posterior, a pesar de las reiteradas manifestaciones de neutralismo de
Wilson6.
Tras su reelección, el 3 de febrero de 1917, el Presidente Wilson anun-cia
la ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania, y la amenaza con
la intervención en la guerra en el caso de producirse algún hundimiento
de navíos norteamericanos.
Con estrategia norteamericana o sin ella, en febrero de 1917, el Kaiser
bajo la presión de sus militares declara la guerra submarina a ultranza, lo
que lleva aparejado la intervención estadounidense en la contienda. El
conflicto mundial registra un giro substantivo; la correlación de fuerzas
varía y los mares, en superficie y en profundidad, se infestan de infernales
máquinas de guerra.
E II. - Primeras escaramuzas navales
Existe una relación de causa-efecto fácilmente detectable entre el mo- -
mento que se desatan las hostilidades internacionales y la crisis, que casi -
0
m
E simultáneamente, se registra en la economía canaria. Se produce un des-censo
en el tráfico marítimo y en volumen de exportaciones comerciales7. O
Paralelamente se produce una baja en las importaciones tanto de materias n
nrimas cnmo de ri'hs1st~ncias~tz,i nto por la reofienbci6n ~ U cPn hril !a 1 r- a
navegación como por la puesta en práctica de una economía de guerra que l
reconvierte todos los recursos de los paises contendientes con fines bélicos. n
n
Se ha venido manteniendo que el momento de máxima inflexión de la
economía canaria coincide con la declaración alemana de guerra total en 3
O
febrero de 1917; y efectivamente puede afirmarse que la crisis, especial-mente
sus repercusiones sociales, se acentúa en ese periodo. Lo que
también parece cada vez más fácil de comprobar es que la presencia de
submarinos alemanes en Canarias arranca de bastantes meses antes.
En un escrito elaborado en 1917 bajo el título "Memoria demostrativa
de la influencia del bloqueo Marítimo en la ruina de la Isla Canaria"g, se
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lo demuestra el que las cifras de los frutos exportados hasta el
momento trágico de la aparición de los primeros submarinos
alemanes en aguas Canarias, se mantuvieron casi a nivel nor-mal.
Pero desde el referido momento (noviembre de 19161, co-menzaron
a identificarse los efectos de la carencia de medios
para exportar por faltarles por completo todo el tonelaje que les
proporcionaban los buques de las naciones beligerantes para el
transporte de sus frutos a los mercados extranjero^"'^.
Pero, jrealmente es en noviembre de 1916 cuando aparecen los prime-ros
submarinos en Canarias?
A juzgar por referencias que se plasman en los periódicos tanto de
Gran Canaria como de Tenerife, dicha presencia se percibe ya desde fina-les
de febrero de 1916, para a partir de junio y especialmente en los últimos
meses del año 16 y primeros 17 multiplicar su presencia, hasta el punto de
convertirse en referencia casi obsesiva de los medios periodísticos. Las
primeras reseñas las encontrarnos en febrero en un periódico de TenenfeLL,
que reproduce información de un periódico de Barcelona, que a su vez le
ha sido remitida desde Las Palmas, según la cual se halla un submarino
alemán en aguas del Archipielago. Se comenta un incidente acaecido el 26
de diciembre de 1915, cuando el vapor "Ministre Werner", procedente
de Inglaterra y con destino a ArgentinaI2, fue detenido por un submarino
alemán, conminando a la tripulación a abandonar el buque, para cañonear10 y
hundirlo a continuación según testimonio del capitán del barco, el belga Yauve.
Mención especial y específica requiere el "Caso Westbum", que sin
ser un ejemplo concreto de la actuación de los submarinos, supone sin
embargo un capítulo original del traslado de los escenarios de la guerra
europea a las aguas atlánticas, y cuyo desenlace final tuvo lugar en el
Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
El vapor Westbum resultó ser una de las víctimas del corsario alemán
Moewe, que finalmente sería hundido por tripulación alemana, en punta
los Organos, entre Igueste y San Andrés, a unas 18 brazas de profundidadL3.
Cuando el Westburn entra en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, lo
hace llevando bandera de guerra, tripulación alemana y portando en su
interior hasta un total de 201 prisionerosl4, botín obtenido tras el hundi-miento
de diversos buques en el Atlántico, cerca de la línea del Ecuador,
678 Milagros Luis Brito
El primer barco sobre el que actúa en aguas Atlánticas es el- carguero
inglés "Farringford", a 150 millas de Finisterre; posteriormente, a la
altura de Lisboa procedería al hundimiento de el "Dromonby", de la
naviera inglesa Ropner; lo mismo ocurriría inmediatamente con el
"Trader", y tres días más tarde con el "Ariadne", que con un cargamen-to
de trigo a granel navegaba de Buenos Aires a Londres1'. El "Horace",
que con salida de Buenos Aires el 26 de enero, y tras repostar carbón en
Río de Janeiro, se dirigía a Liverpool, fue sorprendido a las seis menos
cuarto de la mañana, el día 9 de febrero1'. Tras el trasbordo de la tripula-ción
del "Horace" al corsario alemán, el vapor fue hundido mediante la
colocación de bombas bajo las máquinas.
El día 5 de febrero, el "Flamenco" que había salido de Liverpool con ,, -
un cargamento de carbón para Santos, fue sorprendido, cerca de la línea E
del Ecuador, por los cañonazos del corsario alemán, quien, ante la negati- O
va del inglés a detenerse, enarboló bandera de guerra haciendo disparos de n-=
proyectiles que hunden el vapor, antes de lo cual fue rescatada su tripula- m
O
E ción y los víveres que portabalg. E
2 Entre Madeira y La Palma, el Moewe detuvo uno de lospaquetes rápi- E
= dos de la Elder and Dempster, el "Appam"; en él viajaban el gobernador
opnpral Nigpna y O ~ fiinScion arios & co]onias, ~ ~mj]~j&ps0 ip s 3 e-..-...- ..S ".
gleses y, además, veinte súbditos alemanes que residentes en Africa, eran - - 0
trasladados a Inglaterra como prisionerosz0. Había sido construido en m
E
Belfast, con acomodación para cuatrocientos pasajeros y una velocidad O
media de 14 nudos. Se especula con la posibilidad de que el Moewe haya
incautado 200.000 libras en oro que llevaba el "Appam". n
-E
Continúa rumbo al sur el barco alemán, y en la recalada en Pernambuco a
apresó a la fragata de tres palos "Edimburgh" y al vapor belga 2
n
"Luxemburg", en travesía de Inglaterra hacia Buenos Aires con una car- o
ga de carbón, realizando el hundimiento con bombas flotantes, provistas 3
de mechas y colocadas en los costados del buquez1. La tripulación del O
"Luxemburg" fue obligada a firmar un documento en el que se compro-metía
a no tomar las armas contra Alemania mientras durara la guerra, y
posteriormente encerrada en las bodegas del Moewe durante tres días;
hasta el día 9 en que ya ha sido capturado el "Westburn" y la tripulación
del "Luxemburg" es trasladada a él2*.
El apresamiento del WestbumZ3 tiene lugar el 8 de febrero; tras la
Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos 679
en calidad de rehenes en el corsario: el capitán y el 2." oficial de
"Westburn", el capitán del "Clan Mac Tavish", 2 oficiales de la armada
británica y dos oficiales del ejército inglés24. Con toda su dotación de
prisioneros el "Westburn" dirigido por tripulación alemana pone rumbo
al Puerto de Santa Cruz de Tenenfe, a donde arriba el 9 de febrero.
El revuelo que se armó en el puerto no debió ser pequeño al ver
entrar un barco inglés con tripulación y bandera de guerra alemana,
que además se desplaza frente al crucero inglés "Sutlej", también sur-to
en el puerto santacrucero, perteneciente a la Marina de Guerra
Británica y cuya misión era mantener el bloqueo de los mercantes ale-manes
aquí anclados.
Legalmente el "Westburn" era un buque de la marina de guerra
alemana, por lo que se le concedió un plazo de permanencia en puerto,
transcurrido el cual debía abandonarlo. La huída no parecía una solu-ción
viable, ya que sólo alcanzaba 8 nudos, y era vigilado de cerca por
el "Sutlej", al mando del capitán de navío Sanshawe, que con sus 20
nudos estaba dispuesto a no dejarlo escapar, no sólo por el prurito
patriótico sino por la valía de su cargamento de carbón que aún conte-nía
su bodega.
Finalmente el 23 de febrero el "Westburn" enfilaría hacia su cemen-terio
de San Andres. Al mando de Y marineros alemanes, el comandante
Hen Badewitz procede al hundimiento "al parecer" porque debido al
uso de agua salada para el funcionamiento de las calderas se formó un
depósito de sal en uno de los pistones, lo que originó una avería y la
explosión de la calderaz5.Q uizá la salida más dígna que pudo ser afrontada
por Zu Dohna y Badewitz, ante la imposibilidad de prorrogar el plazo de
estancia en puerto y las pocas probabilidades de salir indemnes a alta mar;
dos objetivos conseguían de ésta manera, privar al enemigo del suministro
de carbón y atestar un golpe más al almirantazgo inglés al eliminarle otro
barco. El "Moewe" continuaría su singladura al mando del conde Zu
Dohna; y el comandante Badewitz se sumerge en la leyenda bélica, ya que
se le imputa que, disfrazado de jesuita, abandonó el puerto de Santa Cruz,
con destino a Cádiz, puerto al que acaba de arribar el submarino "U-35",
con dirección al Adriático y a cuyo comandante se identifica. Badewitz,
desembarca en Pola, desde donde continúa por tierra camino a Alemania.
En noviembre de 1916, bajo las órdenes de Zu Dohna, navegaría nueva-mente
680 Milagros Luis Brito
111.- Los submarinos se acercan
Sin duda a partir del verano de 1916, la presencia de los submarinos
alemanes y sus acciones sobre el tráfico comercial empieza a preocupar
seriamente. Con fecha de 14 de junio aparece una circular del Foreing
Office en la que consta:
"Mercands ships snick by enemy submarines: To advise con-sular
Offi~ers."~~
Y en octubre se requiere del Cónsul Swuanston, por parte del Ministe-rio
de Asuntos Exteriores Inglés, información sobre: ,, -
E
"Attacks on British and allied rnerchant vessels by enerny O
s~bmarines."~~ n - m
O
E La nutrida circulación de rumores sobre la presencia y actividades de E
los buques alemanes en puertos canarios habría de alarmar a la Adminis- 2
E
tración inglesa, cuyas reclamaciones en tomo a las supuestas actuaciones
alemanas no se haría esperdg 3
A partir de noviembre ios comentarios se muiíipiican pwdeiamenie a O-las
noticias de presencia de actividades submarinas en el Archipiélago. m
E
El 16 de ese mes, el comandante de Marina, señor Monreal recibe un O
despacho del Director del Centro de Telégrafo, que decía:
n
E "Según comunica el interventor de Melenara (estación a
radiotelegráfica de Las Palmas), hace unos minutos está pidien- n do socorro un barco potugués, atacado por un submarino, entre n
n
los 29 y 30 grados latitud y a 14" este."^
3
O
Posteriormente recibe otro despacho que aporta mayor número de de-talles:
"Según interventor Melenara desde las 10,21 pide socorro el
barco portugués «Machico», que ha sido atacado por un submari-no
al norte de la Isla Alegranza, pidiendo salvamento para seño-ras
y niños. Ha sido contestado por el vapor «Infanta Isabel de
Presagios de alarma en Canarias, 191 6: submarinos 68 1
Alegranza y 125 de Tenerife, presentando el islote costas abruptas, sin
permitir abrigo posible para un buque.
El "Machico", había partido los últimos días de octubre de Mozam-bique
conduciendo pasajeros con destino a Lisboa. Se trataba de uno de
los barcos alemanes que resultó incautado en puertos portugueses a ins-tancias
de Gran Bretaña. Anteriormente llevaba por nombre "Colmar" y
perteneció a la compañía Dustsch-Austral Dampfsch Gess. Construido en
los astilleros "Neptuno", de Rostok, fue botado en septiembre de 191232.
El final del incidente del "Machico" se neblina, dividiéndose las opi-niones
en que, debido a su meridiana potencia técnica habría sorteado el
ataque de los submarinos, y los que mantienen que resultó hundido al
norte de Alegranza. Un despacho de las 10,15 de la noche expone:
"Hasta ahora no hay más noticias que las que manifiesta el
capitán del «Infanta Isabel de Barbón», quien llegó a las cinco
de la tarde a la situación donde pedían auxilio sin encontrar
nada. El «Infanta» dio vueltas a este y oeste sin resultado hasta
cerrada la noche, que continuó viaje a C á d i ~ . " ~ ~
"Su Excelencia el Señor Ministro de Asuntos Extranjeros
de Portugal, en telegrama que me dirige informa que el
«Machico», se encuentra a salvo y encárgame transmitir a V.
E. en nombre del Gobierno de la República sus mejores agra-decimientos
por el interés por V. E. ha tomado en tan
aflictivas circunstancia^."^^
El asunto del "Machico" desata una oleda de protestas y peticiones al
Gobierno para que se garantice el tráfico comercial en un territorio jurídi-camente
neutral, así como la vida de las tripulaciones de los vapores de la
Compañía Insular que realizan tráficos fruteros con Inglaterra:
"Las Islas, de ser convertidas, como se teme, en base de
682 Milagros Luis Brito
da, en
El
La presencia de éstos artefactos agudiza el efecto del aislamiento, lo
que se califica como "funestas" consecuencias de las campañas submari-nas
en aguas de las Islas. La alternativa de reconvertir el hasta entonces
comercio con Europa hacia el mercado peninsular no parece una idea
feliz. Resulta más caro importar un producto de Barcelona que de Holan-igualdad
de condiciones de calidad y precio:
" ...y no son los fletes solamente, la causa de ésta enormidad
en los gastos; son también los corretajes, las comisiones de las
agencias de embarque, el ferrocarril cuando precisa, todo eso
que en España supone el doble, si no el triple, que en el extran-jero
(...). Puede decirse, pues, que toda la carga de la Península
para Canarias está supeditada a «Los correos de Africa~p, or ser
éstos los vapores que mayor número de puertos visitan. Pero
ocurre que éstos buques s610 verifican dos expediciones mensua-les,
tardando un mes en cada uno de ellas (...). En tales circuns-tancias,
jcómo puede soñarse en que el comen50 con la madre
patria nos ofrezca una esperanza de salvación ante la aterradora
crisis que nos a~nenaza?."'~
17 de noviembre se publica en un periódico de Las Palmas que
cerca ae Canarias un submarino aiemhn deíuvo a ia goleta pomgüesa
"Emilia", obligando a la tripulación a montar en los botes, para proceder
luego a su hundimiento3'. El "Ernilia" había salido de Oporto el día 10,
con rumbo a Las Palmas; portaba un cargamento de 600 toneladas de
madera, consignada a Alberto Nogueras, del comercio de Las Palmas,
para proseguir luego a Nueva Orleans donde cargaría un flete de suelas. El
capitán, Francisco dos Santos, declara ante las autoridades de marina, que
a las ocho de la mañana, a diez millas de la Isleta, vio emerger a 200 metros del
costado de la barca, un submarino alemán, que en el acto les hizo señales para
que abandonaran aquella a la mayor brevedad. Añade que los alemanes le
habían requerido carne, conservas y azúcar. Tras el hundimiento los diecisiete
tripulantes arribaron al puerto de La Luz, en un bote38. Posteriormente en carta
dirigida a la prensa, el capitán desmiente los nimores que habían circulado en
Las Palmas respecto a la supuesta maniobra de autohundirnineto a que los
portugueses hubieran sometido su propia embíir~ación~~.
Tras el suceso del "Ernilia", el gobernador civil de la provincia rerni-te
Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos
"...exponiéndoles la fundada alarma que existe en ésta capital
ante el temor de que se interrumpa el tráfico marítimo y comer-cial
con éste puerto, amenazado como los demás de las islas de
pavorosa ~risis"~'.
Si la sensación de abandono, desguamecimiento y olvido por parte del
estado central no es nueva en Canarias, si es cierto, sin embargo, que en
coyunturas críticas se acentúa.
Así conforme avanza y se agudiza el bloqueo y consiguientemente se
agrava la crisis de exportación y subsistencias, crecen las peticiones, rue-gos
y súplicas por parte de distintos sectores de las Islas para que éstas
sean protegidas. La percepción de la soledad y de la lejanía aumenta. En
julio de 1916, con motivo de un reforzamiento defensivo que se está lle-vando
a cabo en Baleares, desde la prensa tinerfeña se manifiesta:
"Muy agradecidas estarán las Baleares al general Borbón y
al apoyo que éste dispensa al gobierno; mas jno se ha pensado
en que eso mismo y mucho más debiera hacerse en Canarias?
Estas islas, por su situación y el papel que están llamadas a
representar en lo venidero, se hallan tan indicadas como el ar-chipiéiago
bajear para que se atienda a su defensa y se piense
seriamente en librarnos de las posibles sorpresas que acaso se
deriven de la conflagración internacional.
No es esta la primera vez que se habla de la necesidad de
defender estos siete peñones atlánticos, colocados en la ruta por
donde habrá de desfilar todo el comercio americano con la vieja
Europa después de la guerra, y que son el más viejo objeto de
codicia de muchas naciones extranjera^."^^
Soplan sobre Canarias vientos con tristes presagios; se teme que el
bloqueo no sólo persista sino que pueda extender: impresión desoladora,
crisis aterradora; inminencia de catástrofe completa para el tráfico comer-cial
y marítimo; pavoroso problema; futuros días de angustias;
consecuencias que se adivinan monstruosas; ruina total; vaticinios sobre
que no vendran a las islas barcos con cargamentos de granos ...
"Hemos sostenido latente la protesta contra la irrupción de
Milagros Luis Brito
ya por los efectos derivados de la misma guerra se había
enseíioreado de los hogares pobres de Canarias, anuncia exten-derse.
Para evitarlo, si los submarinos alemanes persisten en
operar en nuestras aguas, necesitamos que se nos proporcione
salida para nuestros productos y facilidades para importar aque-llos
que nos son indispensable^."^'
La prensa peninsular comienza a recoger en sus páginas despachos de
las Islas alusivas al torpedeamiento de buques. Se mantiene el argumento
referente a que los submarinos alemanes buscan interrumpir la ruta de los
barcos aliados que desde Europa se dirigen a América y Africa. Los des-pachos
de Lisboa aluden a la presencia que de aquellos también se observa ,,
en Madeira, entiéndese que son los mismos los que se desplazan por am- D
bos archipiélagos atlántico^^^. E
También el periódico "Las Canarias", publicado en Madrid recoge O
n -
las muestras de alarma por la presencia de submarinos en el litoral isleño
- m
O
y la suspensión en el tráfico de buques, al tiempo que se pregunta, E
E
2
"iCuál es esa base? ¿De dónde salen las naves que los sur-ten?
Si en Canarias no lo saben, menos podemos nosotros cono-cer!=.
@irfl quiere rscurhWq ue =igu. @ir!! +iere ypr q l i ~&p
los párpados. A buen entender..."4s
"El País", por su parte, tacha de grave el bloqueo que de hecho han O
impuesto los teutones, torpedeando a buques extranjeros, y deteniendo a n
algunos españoles, a 10, 11 y 12 millas de proximidad. Critica que el aE
Gobierno consienta el aprovisionamiento de los submarinos alemanes en
puertos nacionales: n
"El Gobiemo debe evitar que en los barcos alemanes y
austriacos que desde antes de agosto de 1914 siguen fondeados
en los puertos canarios se utilice la telegrafía sin hilos. Y el
Gobiemo puede conseguir, a cambio de persistir siendo el único
asilo que en el norte de Africa y en la Europa Occidental queda
a los alemanes, que Alemania no nos bloquee, no nos hunda más
barcos y no nos jenngue más."46
Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos 685
iban de unas a otras islas para el comercio de frutos con hglate-rra.
Eso no vale de nada; eso apenas si remedia algo."47
"La Publicidad", de Barcelona, comenta la continuidad del asedio y
la efectividad de las acciones llevadas a cabo por la marina alemana, que
aunque no haya decretado el bloqueo para Canarias lo realiza, de la misma
manera que tampoco lo ha hecho con Suecia, y sin embargo lo practica.
Recoge las protestas de los diversos sectores económicos y políticos cana-rios,
reclamando la debida protección, al tiempo que se pregunta:
''¿Qué ha hecho el Gobierno para contrarrestar esa agresión
pasiva y disimulada, que so pretexto de vigilar el contrabando,
dirige Alemania contra los sacratísimos intereses de una región
española?""
Las quejas comienzan a extenderse, manifestándose ante la carencia y
carestía de los artículos de primera necesidad, diferentes instituciones. El
6 de diciembre un grupo de concejales del Puerto de la Cruz eleva un
escrito49a la Corporación en el que solicitan al Gobierno de la Nación, por
conducto del gobernador civil de la provincia, que haga respetar la sobe-i-
aIiia& España y- ios &i-ee~ü&s Súb&ioS, iiaeien& desapxecer
bloqueo, "que nos condena a la misena y a la ruina". Solicitan igualmen-te
que se facilite la exportación de frutos, subvencionando las líneas de
transporte.
Consideran los concejales que el bloqueo ataca la soberanía del estado
español, puesto que "aún cuando se realice fuera de las aguas juris-disccionales,
no por eso es menos cierto que impide y coarta el derecho al
libre tráficowML. a neutralidad proclamada y sostenida por el Gobierno,
"ha sido violada por el Imperio Alemán al aplicar a una provin-cia
española el bloqueo que sufrimos, propio tan sólo de un esta-do
de guerra, tratándonos no como temtorio de una región neu-tral,
sino como posesión de cualquiera de los beligerantes ene-migos;
considerando que a causa de éste bloqueo se alejará de
nuestros puertos la flota mercante de diferentes nacionalidades,
en que exportábamos los frutos que constituyen nuestra principal
rique~a''~'.
686 Milagros Luis Brito
(o "Kedini"), a 8 millas de Maspalomas, a donde se dirigen los-cincuenta
náufragosSZ.
El torrero del faro de Maspalomas, Juan Verger, declara al respecto:
"El día 30 del pasado noviembre se presentaron a nuestra
vista un submarino alemán remolcando a cuatro botes pertene-cientes
al vapor holandés «Kediri» (hundido por el mismo sub-marino),
a los cuales les dimos escolta con una embarcación,
los tres torreros que prestamos servicio al faro al objeto de indi-carles
el punto mejor para el de~embarque."~~
El día 14 otro submarino se presenta ante los torreros de Maspalomas, ,,
llevando a bordo 22 náufragos del barco de vela francés "Emma E Laurans"; barco de tres palos, casco de acero, 1.997 toneladas de registro O y matriculado en el Havre. Resultó torpedeado a unas treinte millas de
n = Gran Canaria ". m
O
E Se queja Juan Verger, por que la excesiva frecuencia con que visitan E
2 los sumergibles alemanes las costas grancanarias les supone un exceso de E
trabajo:
3
"...nos tienen en constante movimiento, puesto que además de
ser forzoso socorrer a los náufragos no tenemos los medios que
debíamos tener para que en éstos casos fuesen comunicados a
nuestros jefes a fin de que ellos diesen conocimiento a quien
corresp~ndiera"~~.
Esos mismos días también se produce un incidente con una embarca-ción
norteamericana. La barca de tres palos "1. M. W. Hall", tras dejar un
cargamento de carbón en el Puerto de La Luz, zarpó con destino a Nueva
York. A los cuatro días de travesía es detenida por un submarino alemán,
que tras examinar su documentación le deja expedito el camino.
Tanto el hundimiento del "Kediri" como la interceptación de la barca
"Emilia", suponen un giro cualitativo. No sólo persiste el bloqueo; no
sólo se torpedean en aguas jurisdiccionales españolas a las embarcaciones
de paises beligerantes, sino también, y esa es la novedad, se agrede el
comercio entre paises neutrales y con transportes también de paises neu-trales.
Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos 687
"¿Dónde y como se proveen esos submarinos, que desde hace
más de 15 días hicieron acto de presencia en las Islas? Esto, a
nuestro juicio, es la parte más grave e inquietante del asunto, y
la que el Gobierno español tiene el deber de esclarecer si no le
conviene que se diga en el extranjero, o que lo crean las poten-cias
aliadas, que los submarinos alemanes han hecho de las Is-las
Canarias una nueva base de operacione~."~~
Se incrementan los rumores acerca de la existencia de una red en el
herto de La Luz de Las Palmas, que permite las comunicaciones y el
surtido de los submarinos. La actividad en tomo a la casa Woermann; las
tartanas que, en viajes nocturnos, se acercan a los barcos anclados en el
puerto, provistas con combustible y alimentos; los intercambios de seña-les
luminosas entre los barcos alrededor del puerto, se prodigan.
Se da por hecho comprobado que se aprovisionan de víveres y bencina
por mediación de buques alemanes, refugiados en el puerto de Las Pal-mas.
Parece no ser casualidad las continuas partidas de bencina que las
tartanas acarrean al muelle particular de la Casa Woermann, así como las
cantidades ingentes de víveres que empiezan a consumir los barcos ancla-dos
en el muelle. Ese convencimiento del propio Gobierno español es lo
que parece provocar la decisión de éste de ordenar que los buques alema-nes
que se hallaban en el antepuerto de Las Palmas, sean anclados en el
interior del mismo, situándose el crucero "Príncipe de Asturias", en el
lugar que aquellos ocupaban. La órden tiene cumplimiento, entrando en el
interior portuario los vapores "Elisabeth Brock, "Irnfried", "Menes",
"Inge", "El Kab" y "Lulien Bohlen".
Curiosamente, esos mismos días "La Provincia", publica la noticia
del avistamiento de un submarino alemán a unas 23 millas de la costa
canaria. La localización la realiza un vapor correo español, cuya tripula-ción
resulta sorprendida al escuchar los "vitores a España"57.
No obstante ésta aparente simpatía, también los barcos que navegan
bajo bandera española resultan interrumpidos en sus desplazamientos.
El "Elomo", llegado el viernes primero de diciembre al Puerto de La
Luz, declara que fue sorprendido por un submarino de madrugada, a seis
millas de Maspalomas, en dirección suroeste. El disparo de tres cañonazos
le conmina a detenerse. Acción que no realiza el "Elomo", que iba con-signado
688 Milagros Luis Brito
de la cordialidad con que parece desarrollarse el contacto, un oficial ale-mán
ofrece a un español un cigarrillo, marca "Bock, que según le
comenta "él mismo había comprado en Las palma^"^^.
El capitan del "Delfín", que se disponía a zarpar del puerto, recibe
una comunicación de la Comandancia, en la que se le advierte que, según
comunica el vigía de la Isleta, se ha producido el avistamiento de tres
submarinos. El "Delfín" parte en labores de reconocimiento, pero el fuer-te
oleaje impide terminar la operación con resultados positivos.
La Comandancia de marina comunica la existencia de un nuevo tipo
de submarino operando en aguas canarias, mejor dotado técnicamente,
con un radio de acción de 15.000 millas. Se especula con la posibilidad de
que sea una flotilla de submarinos; dos de dimensiones reducidas y uno
mayor, de entre 80 y 100 metros, que a su vez sea el que preste suministro
a los otros6".
Melitón Cardona, primer oficial del también interceptado "Manuel
Calvo", relata al periódico "Diario de Cádiz", los detalles de la deten-ción.
A pocas millas de Las Palmas, y dentro de las dos primeras horas de
viaje, el trasatlántico es sorprendido por un disparo de cañon. Se arría un
bote en dirección al submarino, llevando un gmpo de oficiales y toda la
documentación: patente real, rol, listas de pasajeros y manifiestos de car-ga.
Declara Cardona que el submarino es de más de 100 metros de
longitud; no se veían hombres, aunque le habían comentado que llevaba
una tripulación de cuarenta; bandera alemana izada y dos cañones de tiro
rápido, uno a proa y otro a popa, y en cada cañón un artillero; usaban
trajes de cuero negro, portando como único elemento de uniforme, la
gorra. En la cubierta del submarino se encontraba una instalación de tele-grafía
sin hilos, y en la torrecilla telémetros para medir las distancias
horizontales. La conversación se lleva a cabo en francés, utilizando los
servicios de un oficial alemán, que actúa como traductor. Habiendo pre-guntado
Melitón Cardona al capitán del sumergible si necesitaban algo
"que buenamente se les pudiera dar", éste contesta, que "agradecidísimos,
pero tenemos a bordo todo lo que necesitamos"; les pide disculpas por la
detención, añadiendo que "cumplían con un deber, y se alegraban que no
hubiera el menor motivo para detener el barco, y autorizaban para que
éste pudiera continuar rumbo a CádiP1.
Un nuevo torpedeamiento se produce al sur de Gran Canaria. El inter-ventor
Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos 689
isla. El comandante de Marina envió un remolcador, auxiliado por un bote
del vapor "Príncipe de Asturias", encontrando a los veintinueve
naúfragos hacia las tres y media de la tarde, siendo remolcados a puerto62.
Los avistarnientos se extienden a otras islas. Los vecinos de Valle San-tiago
en La Gomera, aseguran, el seis de diciembre, ver pasar frente a sus
costas, y a una distancia de cuatro millas, en dirección sur, un submarino
alemán; su aparición en esas aguas, "es el tema de todos los comenta-r
i o ~ ' ' ~ ~ .
Con posterioridad serán las aguas de otra isla las que alberguen la
presencia submarina alemana, al ser detenido a ciento cincuenta millas de
El Hierro el vapor griego "Salamis".
El primer maquinista del "Salamis" declara al periódico grancanario
"El Tribuno", que salieron de Cardiff, el 30 de noviembre, con un carga-mento
de carbón, con dirección a Montevideo, para descargar y cargar
posteriormente en Buenos Aires, un contingente de cereales. En el viaje de
retorno, a unas ciento cincuenta millas oeste de El Hierro, de mañana,
fueron detenidos por un submarino alemán, y reclamado el capitán y la
documentación del barco griego. Retenido por espacio de veinticuatro
horas, transcurridas éstas el barco fue remolcado por el submarino hasta
Maspalomas. A quince millas del faro, los griegos fueron obligados a
pasar a botes, que a su vez fueron remolcados hasta cerca de la playa. La
Casa Miller, consignataria del vapor helénico, dispone la salida en bús-queda
de los veintisiete naúfragos del remolcador "Gando", que recoge
. en Maspalomas a los marineros y sus efectos, trasladándolos al Puerto de
La Luz, que fue recibido en la playa de Melenara por el también remolca-dor
"Triana", en e1 que se hallaba el cónsul de Grecia, para recibir a los
súbditos de su paísb4.
Conclusiones provisionales
A la vista de la documentación investigada se pueden adelantar varias
conclusiones, si bien éstas presentan un caracter provisional. Nuestro ob-jetivo
más que en sentar teorías históricas se ha centrado en avanzar
hipótesis, y sobre todo en abrir interrogantes de cara a estudios posteriores.
Coincidimos con José M. Benítez Toledo, cuando afirma, a finales de
690 Milagros Luis Briio
El año 1916 marca auténticamente un hito en cuanto a los impactos
que el conflicto internacional de la 1 Guerra Mundial proyecta en Cana-rias.
Así, podemos señalar:
a) La función estratégica al servicio de la expansión colonial europea,
junto a la debilidad financiera y el no control de los medios de transporte,
son las causas de fondo de la crisis que se registra en Canarias desde 1914
y prácticamente hasta 1920.
b) Esa función estratégica ejerce de imán para las distintas presencias
en la zona. Los Británicos como factores económicos y defendiendo los
intereses estratégicos del Foreing Office y el Almirantazgo. Los alemanes
con apetencias específicas en el sector portuario; franceses atraidos por
sus ansias de asentamiento en el NW africano; belgas implicados en los
servicios públicos. Todos, en definitiva, luchan por obtener enclaves en la
ruta suratlántica.
c) El traslado de un microescenario de guerra al hinterland canario,
pues, está perfectamente justificado. Ello supone el corte del cordón
umbilical que canaliza los flujos comerciales canarios cm sus mercados
naturales, los europeos; los pálidos intentos de reconvertir sobre la mar-cha
el tráfko comercial con la Península no tiene virtualidad. Aumenta,
de ésta manera, el contraste entre el más que considerable tirón económi-co
español con el angustioso declive de la economía canaria. Las gestiones
de los políticos canarios son inoperantes. La sensibilidad de la Adrninis-tración
Central resulta nula.
d) Las prácticas efectivas del bloqueo en las islas preceden a la decla-ración
oficial de guerra total.
e) La presencia de los submarinos en las aguas adyacentes al Archipié-lago
logran acogotar la economía insular. Impiden la salida de los
productos de exportación, así como la introducción de materias primas y
de subsistencia.
f) El bloqueo impuesto por los submarinos y las nefastas consecuencias
para Canarias son el efecto y no la causa. El efecto de una economía comple-tamente
extravertida, endeble, frágil y totalmente volcada hacia el exterior.
g) No existe relación entre las múltiples operaciones navales que se
llevan a cabo y el número de víctimas mortales que éstas ocasionan. La
O Unlversldsd de Lar Palmar de Gran Canaria Biblioteca Universitaria Memoria Digital de Canarias, 2003
Milagros Luis Brito
1. Vid. HOBSBAWM, E. J.: La. era del Imperio (1875-1914). Ed. Labor, 1989,
Barcelona.
2. Vid. DE LA SIERRA, Luis: Titanes Azules. Ed. Juventud, 1963.
3. Véase FERRO, Marc: La Gran Guerra (1914-1918). Alianza Editorial, 1984, Madrid.
4. FERRO, Marc: op. cit., pAg. 198.
5. RENOUVIN, Pierre: La Primera Guerra Mundial. Oikostau, 1983, Barcelona.
6. RENOUVIN, Pierre: op. cit., pág. 71-72.
7. Vid. MART~N HERNANDEZ, Ulises. Tesis Doctoral. Inédita.
8. Ibldem.
9. Biblioteca Universidad de La Laguna, C 7 F." 71.
10. "Memoria demostrativa de la influencia del bloqueo marftimo en la ruina de las
Islas Canarias y de los medios que urge para evitarlas". Biblioteca Universidad de La
Laguna, C 9 F." 7 1.
11. La Prensa, 191 6, febrero 20.
12. La Prensa, 1916, febrero 20.
13. La Prensa, 1916, febrero 20.
14. La Prensa, 1916, febrero 20.
15. "El Moewe -más tarde muy conocido en nuestro puerto como frutero de Elder and
Fyffes-, se había hecho a la mar el 29 de diciembre de 1915 y, cuando la base naval de
Kiel quedó atrás, su comandante abrió el sobre que contenía las órdenes secretas sobre su
actuación en la mar «Fondear minas en diversos puntos de la costa enemiga y, después,
hacer la guerra al comercian".
PADR ~NA LBORNOZ, Juan A.: "La campana del Westbum en la Iglesia de San
Andrés". El Dla, 1989, 17 de septiembre.
16. PADR~NA LBORNOZ, Juan A.: "La campana del Westburn en la Iglesia de San
Presagios de alarma en Canarias, 1916: submarinos 693
20. PADR~NA LBORNOZ, Juan A.: "La campana del Westbum en la Iglesia de San
Andrés". EL DIA, 1989, 17 de septiembre.
21. La Prensa, 191625 de febrero.
22. Manifiesta el capitán del buque belga que cree que el corsario alemán no sea el
"Moewe", sino un buque frutero llamado "Oldenburg". La Prensa, 1916, febrero 25.
23. La Prensa, 1916, febrero 25.
24. La Prensa 1916, febrero 25.
25. La Prensa 1916, febrero 25.
26. P A D R ~ NA LBORNOZ, Juan A.: "La campana del Westbum en la Iglesia de San
Andrés". El Dfa, 1989, septiembre 24.
27. Public Record Office. FO. 772-7.
28. Public Record Office. FO. 772-7.
29. Vid. MART~N HERNANDEZ, Ulises. Tesis Doctoral. Inédita.
U). La Prensa, 1916, noviembre 17.
31. La Prensa, 1916, noviembre 16.
32. Según se refleja en la prensa, su anterior capitán fue Herr H. Mardn, uno de los
tres fugitivos alemanes que vinieron de Funchal a Tenerife, el 4 de julio de 1916. La
Prensa, 1916, noviembre 16.
33. La Prensa, 1916, noviembre 17.
34. La Prensa, 1916. noviembre 22.
35. La Prensa, 1916, noviembre 18.
36. La Prensa, 1916, noviembre 20.
37. La Provincia, 1916, noviembre 11.
38. La tripulaci6n del "Emilia" estaba compuesta por: Joao Francísco dos Santoas,
capitán; piloto, Antonio Batista Bello; contramaestre, Antonio Francisco dos Santos; coci-nero,
Aparicio Francisco dos Silva Neus; marineros, José. Avio dos Santos, José. Francisco
Cruz, Antonio de Cruz Branco, Antonio Femández Bagán, Eduardo Antonio dos Santos,
Thume Antonio; mozos, Cristobal Domínguez Magevo, Joao Rodriguez, José. de Acosta
Martín, Antonio Rodriguez, Julio Perera de Bela y Joao, hijo del capitán.
39. La Prensa, 1916, noviembre 16.
40. La Prensa, 1916, noviembre 26.
41. La Prensa, 1916, noviembre 26.
42. La Prensa, 1916, julio 22.
43. "Los submarinos. El aspecto comercial". La Prensa, 1916, noviembre 21.
44. Lo Prensa recoge las informaciones del periódico madrileño La Epoca. 1916, no-viembre
24.
45. La Prensa, 1916, diciembre 9.
46. Citado por La Prensa, 1916, diciembre 16.
47. Ibfdem.
48. La Prensa, 1916, diciembre 24.
49. A(rchivo) M(unicipa1) P(uerto) de la C(ruz). Legajo E-3.
50. A.M.P.C., Legajo E-3.
O Unlversldad de Lar Palmar de Gran Canaria Biblioteca Universitaria Memoria Digital de Canarias, 2003